La inteligencia artificial todavía no está desplazando a los trabajadores directos, de acuerdo con el informe “Estado de la IA en los negocios 2025” del MIT. En cambio, los primeros impactos se concentran en la sustitución de servicios externalizados y mano de obra en el extranjero, aunque los investigadores advierten de un riesgo mucho mayor en el largo plazo.
Aditya Challapally, investigador colaborador del proyecto NANDA en el MIT, explicó: “No parece haber despidos. … Los empleos más afectados ya eran de baja prioridad o estaban subcontratados”.
Según el reporte, las organizaciones están obteniendo beneficios inmediatos al “reemplazar a trabajadores externos y las agencias externas, no al recortar personal interno”. De esta forma, las cancelaciones de contratos de outsourcing están generando ahorros financieros significativos.
Los investigadores señalan que a corto plazo, 3% de los empleos podrían ser reemplazados por IA, mientras que a largo plazo esa cifra podría alcanzar el 27%.
Las empresas que trabajan con rapidez, como lo es la industria tecnología y medios de comunicación es donde más del 80% de los ejecutivos anticipan una reducción en la contratación durante los próximos dos años.
Además los datos financieros sustentan los datos. Una de las empresas analizadas redujo 8 millones de dólares en gastos anuales con una herramienta de IA que costó apenas 8,000 dólares.
El informe también detalla que el 50% de las apuestas hacía el uso de IA se concentran en ventas y marketing, aunque los mayores ahorros se registran en áreas administrativas.
Sin embargo para los inversionistas, los resultados son una paradoja. Pues el 95% de las organizaciones que invierten en IA generativa no reportan retornos inmediatos.
Es decir empresas que usan las Inteligencias Artificiales para crear imágenes y videos no han visto ganancias inmediatas.
En conclusión, el MIT plantea que si la IA permite aumentar la productividad y reducir costos sin generar despidos masivos, se perfila un escenario favorable: ganancias empresariales en crecimiento y un menor riesgo de impacto económico negativo por la pérdida generalizada de empleos.